El futuro de la universidad se lee en el iPad

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Los fenómenos iPhone y Blackberry, suponen una revolución en el modo en que las personas interactúan con sus teléfonos celulares y en la forma en que se relacionan con su entorno social. Sin lugar a dudas, el acceso a información en cualquier lugar y en todo momento, la comunicación a través de las redes sociales como Twitter y Facebook, la producción de videos y audio y la descarga de juegos, no sólo suponen una transformación en los hábitos de ocio y consumo del usuario, sino un cambio cultural que no resulta ajeno al ámbito académico.

Aunque todavía se encuentra en fase experimental, cada vez son más las universidades y escuelas de negocios que introducen la metodología mobile learning en sus planes de estudio: formación a través de smartphones, smartbooks, tabletas digitales, netbooks, etc. Esta tendencia no carece de lógica, debido a que cada vez son más las personas que utilizan los dispositivos citados para conectarse a Internet.

El efusivo recibimiento concedido a soportes como el iPad, la llegada de sus primeros rivales como el PlayBook de BlackBerry y la rápida consolidación del sistema operativo Android, no hace más que corroborar que estamos a punto de convertirnos en una sociedad hiperconectada. En este escenario, el mobile learning, representa la evolución natural del actual e-learning.

Estados Unidos y Canadá, son los mercados más avanzados en formación móvil, seguidos de los países escandinavos y Reino Unido. Entre otros centros, las universidades de Stanford, Yale, Berkeley, Seton Hill, la Cristina de Abilene, Oxford y el MIT, en Estados Unidos; la Universidad Técnica de Delft en Holanda y la Universidad de Manchester en Reino Unido, hace tiempo que están apostando firmemente por este tipo de formación.

Sin embargo, en España el mlearning, se encuentra todavía en una etapa incipiente. Según un estudio de la consultora Tea Cegos, actualmente sólo un 3% de los profesionales ha recibido formación a través de su teléfono móvil, siendo la Universidad a Distancia de Madrid, el primer centro en implementar un programa piloto para estudiar a través de un iPad.

Para Ana Landeta, directora de innovación de esta institución, «el mobile learning, está haciendo que la formación online viva un momento dulce, porque hace posible la comunicación en tiempo real, que hasta ahora era uno de sus grandes obstáculos». De hecho, como destacan todos los expertos consultados, la principal ventaja competitiva de este nuevo modelo es que permite que el estudiante se forme a cualquier hora, desde cualquier lugar.

Redes sociales

En estos soportes, la formación se traslada a entornos virtuales que los alumnos están acostumbrados a utilizar, como juegos y redes sociales, y aportan funcionalidades que no ofrece un ordenador de sobremesa, como el geoposicionamiento. En resumen, el mobile learning adopta parte de la filosofía de la web 2.0 al tiempo que introduce un cambio de paradigma en la metodología de formación.

En palabras de Ignacio Povedano, director de desarrollo empresarial del Instituto de Formación Online (IFO), «ya no se trata de un experto que enseña y un participante que aprende. El alumno es consciente, de que puede contribuir en gran medida al proceso de aprendizaje».

Coincide con esta opinión Tiscar Lara, vicedecana de cultura digital de la Escuela de Organización Industrial (EOI). Por segundo año, este centro combina la formación presencial, con la impartida, a través de dispositivos móviles. Según explica, la experiencia intensifica el trabajo colaborativo en red de sus alumnos y, sobre todo, facilita la producción y publicación de contenidos desde cualquier lugar.

Por su parte Nicholas Peachey, consultor inglés de tecnologías de e-learning, está convencido de que en un futuro cercano, todas las escuelas acabarán funcionando con tabletas digitales. «Depende de la prisa que se den los competidores de Apple, en ofrecer una competencia real a iPad, así como de la estandarización de las plataformas y de que estudiantes, profesores y empresas, acepten la tecnología móvil como un modelo viable de formación», vaticina.

Pero no son los únicos retos del sistema. Por ejemplo, está pendiente resolver algunas cuestiones relacionadas con la privacidad y con la gestión de las aulas, adaptar el modelo a tecnologías, como el libro electrónico y la realidad aumentada y, más a largo plazo, apostar por la computación, basada en el gesto y en el análisis visual de datos. Pero eso queda aún lejos. Quizá el principal dilema ahora sea, si realmente podremos confiar en que el iPhone, sustituya al tradicional profesor estrella. Bill Gates lo tiene claro: «En cinco años las mejores clases universitarias se impartirán a través de Internet».

Fuente: Expansionyempleo.com

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