La necesidad de innovaciones

Los primeros años del presente siglo ha n venido demostrando una conmoción continua y de un gran reto en lo social, económico y político para todos los líderes en los diferentes escenarios en donde tengan la responsabilidad de actuar. Para tener capacidad de prospección es necesario revisar la historia reciente, la cual demuestra fehacientemente que: ¡EL COMUNISMO PERDIÓ LA GUERRA FRÍA!, y que estilos de liderazgo semejantes o parecidos a la autocracia, no tienen posibilidad de éxito en esta “aldea planetaria” cada vez más integrada. Ahora las sociedades y líderes democráticos a como dé lugar tienen que garantizar la paz, el bienestar y el progreso. Éstos elementos de la sociedad, de acuerdo a los resultados de toda la historia de la humanidad; cada día son más difíciles de conseguirlos. En las últimas décadas se ha podido patentizar que los ámbitos democráticos son infinitos y visiblemente mejores que cualquier otro y, ahora más que nunca tienen que ser mejores, por cuanto se les juzga a la luz de lo que ellos mismos han prometido y de la evaluación de sus propios rendimientos en términos de resultados. Los líderes que están conduciendo las naciones y las corporaciones mundiales de gran prestigio, tienen la necesidad de repensar y reformarse, para que cada día las personas puedan conseguir la ansiada condición del “bienestar”, a través de excelentes programas de salud, seguridad y una educación de calidad.

Específicamente, para garantizar la paz tanto las naciones, como las corporaciones tienen que reinventar sus políticas internas, económicas y sociales, detener o eliminar la corrupción y la decadencia de la estructura interna causadas por el fracaso de un liderazgo autócrata, así como promover mundialmente una sociedad donde exista una estabilidad política y social, sin perder de vista que el libre comercio, aun cuando eficaz económicamente, no puede por si solo crear y sostener una sociedad exitosa. En consecuencia se necesitan líderes, tanto en la administración pública como en la privada, que estén conscientes que la transformación social cada día es más compleja y, los retos que se avizoran pueden ser más comprometedores e intimidantes, por tal motivo, estos nuevos líderes deben desarrollar un esquema mental creativo e innovador, tendente a tratar de resolver eficazmente los nuevos problemas del mañana, a menos que reafirmen competencias efectivas para resolver los retos planteados por los fenómenos que son realidades vividas.

Sin lugar a dudas en este proceso de innovación y creatividad que está reclamando cada día la sociedad, en cuanto a la cohesión y desarrollo social, están comprometidos entre otros los siguientes profesionales: sociólogos, científicos políticos, los economistas, los educadores, los gerentes de empresa, así como las personas en todos los estratos sociales como padres, madres, empleados, ciudadanos, la consigna es: trabajar en esas tareas prioritarias para las cuales hasta ahora no existe precedente alguno y mucho menos soluciones. Para cumplir con este gran reto, se deben avaluar los logros obtenidos en los países desarrollados democráticamente, en donde impera una gran cohesión en el aspecto social.

Por otra parte se deben analizar en profundidad los sub-sistemas educativos a nivel de las naciones, así como también los programas de capacitación y entrenamiento en las empresas. Ese diagnóstico debe incluir sus propósitos, sus valores, su contenido y las estrategias de ejecución y, sobre todo el nuevo rol que deben asumir los educadores y/o facilitadores en dichos procesos de aprendizaje, sobre todo garantizando la calidad total durante todo el proceso, endosando la consecución de la productividad de la educación, valorar ambos componentes y no perder de vista que deben ser gestionados en conjunto, por cuanto se requiere un trabajo sistémico orientado a la calidad del conocimiento y la productividad del mismo, ninguna de las cuales en muchos países –incluyendo Venezuela– han sido claramente definidas. Sin perder de vista que de estos dos elementos depende cada vez más la capacidad de rendimiento y, sin lugar a dudas la sobrevivencia de cualquier nación, organización y persona en esta sociedad del conocimiento. En este orden los líderes que van a gestionar este proceso innovador y creativo deben tener suficiente información para responder a las siguientes inquietudes: ¿Cuál responsabilidad trae consigo la gestión del conocimiento? ¿Cuáles son las responsabilidades de la persona de conocimientos, y especialmente de las personas con altos conocimientos y, por tanto, altamente especializada?

La filosofía de cualquier nación u organización, tiene la responsabilidad ineludible de adjudicarle prelación a la posición competitiva en una economía mundial cada vez más exigente. Cualquier guía de acción que se pretenda implantar tiene que formularse de tal manera que mejore la posición competitiva del estado o corporación que represente en la economía mundial. Esto mismo aplica a las políticas y estrategias de cualquier institución dentro de una nación, sea del gobierno, de una empresa, de una universidad o de un hospital público o privado.

En esta nueva realidad mundial los líderes deben comenzar a comprender que la organización, cualquiera que sea su razón de existencia; es un elemento integrador, que requiere equilibrar los dos requisitos que en apariencia se presentan como contradictorios. Independientemente del tipo de organización, se debe comprender que la única función social por la cual existe cada una: para la escuela, enseñar; para el hospital, curar a los enfermos; para las empresas, producir bienes; para los servicios y el capital prevenir cualquier eventualidad futura. No se puede garantizar la consecución de esos propósitos, si los líderes de esos escenarios no se concentran y desarrollan un proceso creativo e innovador que satisfaga las exigencias de este mundo cada día más competitivo.

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