Las diez diferencias entre ser jefe y ser líder

“En algunas organizaciones se tiende a utilizar indistintamente la palabra líder o jefe.
Es decir, todo aquél que recibe una posición o misión jerárquica en la estructura organizacional es llamado líder.
 Considero esto como un error, aunque entiendo que muchas veces es más una expresión de deseo”.
 Líderarte.com

 

El portal 'www.managementjournal.net' ofreció una lista de las diez diferencias entre ser jefe y ser líder, explicando que los líderes siempre tendrán mejores cualidades que aquéllos que simplemente dan órdenes. 

A continuación, el listado completo (con algunos enriquecimientos aportados por el equipo humano de Gerencia en Acción): 

1.- Para un simple jefe, el poder es un privilegio de mando; para un buen líder es un privilegio de servicio. El jefe piensa y siente “aquí mando yo”; el líder se inspira convencido de que “aquí sirvo yo”. El jefe empuja a su grupo y el buen líder va al frente, comprometiéndose con sus acciones. 

2.- El jefe se basa en el poder que le “otorga” su cargo; el líder busca ganarse la buena voluntad de su gente. El simple jefe se basa en su jerarquía; el líder cultiva su liderazgo. El jefe necesita imponerse y para eso utiliza argumentos extensos; el líder siembra convicción y usa ejemplos que tocan el alma de sus colaboradores (quienes “co-laboran” en pro de lograr la/s meta/s y el objetivo). 

3. El jefe inspira miedo, amenaza; el conjunto humano que está bajo su mando le teme, le sonríe cuando está de frente, pero le critica en su ausencia. El líder inspira confianza, da poder a su gente (¡su equipo!), y le infunde entusiasmo. Cuando está presente impulsa al grupo equipo reconociendo y agradeciendo sus aportes. El jefe quiere obediencia; el líder busca motivación. Si temes a tu superior, es jefe; si lo aprecias es un líder. 

4. El jefe busca al culpable cuando hay un error; lo primero que piensa es que el que la hace la paga: sanciona, castiga, reprende al instante; busca arreglar el mundo con un grito, a una infracción… una desaprobación, un “llamado de atención”. El líder jamás apaga una llama encendida, comprende y redirecciona; su accionar se basa en la promoción del buen hacer (“well done”), no busca las fallas por placer, sino para rescatar y rehabilitar al caído, procurando evitar la equivocación. 

5. El jefe asigna deberes y ordena, mientras contempla cómo se le obedece. El líder invita, induce, da el ejemplo, trabaja con y como los demás; es congruente con su pensar, decir y actuar. El jefe hace del trabajo una carga, el líder lo convierte en motivación en aras de la satisfacción y la superación. Los que tienen un líder pueden cansarse, más no fastidiarse, porque el líder transmite la alegría de vivir y trabajar. 

6. El jefe sabe (¡no siempre!) cómo se hacen las cosas, el líder enseña cómo han de hacerse. Uno se guarda el secreto del éxito; el otro capacita permanentemente para que la gente crezca, se desarrolle y lo supere. El jefe maneja (manipula) a la gente, el líder la prepara para que sea mejor que él. El líder valora y sabe ser seguidor. 

7. El jefe no trata como “personas” a quienes manda; masifica a la gente como si sólo fueran números o fichas. El líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas. Respeta la personalidad específica de cada quien, se apoya en el ser humano, le dinamiza y le impulsa constantemente a superarse. 

8. El jefe dice “vaya”; el líder dice “vayamos”. El jefe no busca cambios; el líder promueve a través del trabajo en equipo y forma a otros líderes. El líder consigue un compromiso real de su gente, formula planes con un objetivo claro y concreto, estableciendo metas a lograr; estimula y difunde el ideal de una esperanza viva y una alegría contagiosa. 

9. El jefe llega a tiempo o más tarde, el líder llega antes. El jefe espera a la gente en su puesto; el líder sale a su encuentro. El líder busca mantener un pie adelante del equipo y la mirada más allá de la de sus seguidores (eso que se llama “visión”), así inspira su compromiso y lealtad. El jefe se contenta con el desempeño promedio; el líder se propone metas fuera de serie. 

10. El jefe defiende su posición; el líder hace de la gente ordinaria… ¡gente extraordinaria! El jefe busca reverencia; el líder compromete a su gente con una misión que le permite trascender y realizarse. El jefe busca preservar sus privilegios; el líder le da significado inspirador a la labor y la vida de sus seguidores.

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