Nueva Convención Colectiva en la Industria Petrolera

El primer Contrato Colectivo firmado en Venezuela, fue en el año 1946; los protagonistas fueron los trabajadores petroleros y las empresas Shell, Creole y Mobil, entre otras compañías extranjeras que explotaban el Oro Negro; el aumento fue de Bs. 2.00 diario, mejoras en el pago del sobre tiempo, diurno y nocturno, hielo y otras. La firma, nos dice el cronista, fue de manera voluntaria, pacifica y comprensiva. Estaba basada en la Ley del Trabajo, vigente desde 1936, por lo que este convenio marcó la pauta en la incipiente industria nacional, fue todo un acontecimiento de la época y los trabajadores se sintieron contentos por los logros obtenidos.

Después de 61 años, se firma un nuevo Contrato Colectivo de la Industria Petrolera, en pleno Siglo XXI; no llegaron a un acuerdo dentro de un diálogo pacifico, ni con muestras enaltecedoras, por parte de los representantes de la Industria, la misma que se ocupa de las demandas económicas de varios países, no sólo latinoamericanos, sino que su mano protectora, se extiende a ciudades ricas, como Londres y el Bronx de Nueva York. Además existe en la capital londinense una Alcaldía, que gracias a la generosidad de Pdvsa en el precio del combustible, bajó el precio del pasaje en autobús.

Les decía, que no sólo atiende las peticiones económicas y sociales de Cuba, Bolivia, Uruguay, Argentina, Nicaragua y otras naciones del Caribe, sino también, es la caja grande de cuanto capricho económico se le ocurre al señor Chávez y, no crea que para reinvertirlo en la petrolera, sino para granjearse simpatía y hacerse de un imperio y él, su emperador.

A tanto ha llegado el derroche presidencial, que una descarada senadora colombiana, Piedad Córdoba, que tanto ama la revolución bolivariana, le ha pedido directamente a Chávez, un acueducto para su pueblo natal.

Volviendo al Convención Colectiva, diré que fue dura la lucha, en plena reuniones; los trabajadores, pese a su insistencia y alegatos, no lograban doblegar la impertérrita posición de los representantes de la empresa. Como no vieron avance positivo, tuvieron que tomar la calle, cansados de tantos ofrecimientos inocuos, falsos e insinceros. Una multitud de ellos, pacíficamente marchaban por la calle de Puerto La Cruz, cuando la policía de Anzoátegui, arremetió con violencia, dejando un saldo de varios heridos de balas, ahogados por gases lacrimógenos y detenidos.

El Convención Colectiva de los petroleros tenia vencido más de dos años, y aún así, el patrono se mostraba reacio en mejorar la cláusulas socio económicas planteadas por los trabajadores, inclusive, la Federación solicitaban aumento de 30 mil bolívares diarios, y la empresa, le ofrecía 7.000 bolívares de aumento, lo mismo que hace 5 años; además solicitaba vigencia de 3 años de duración, en lugar de los dos años, que reza el Convención Colectiva actual, obligando a los trabajadores a renunciar a un beneficio adquirido por mucho tiempo, aparte de pretender desmejorar otras cláusulas y/o, mantener los mismos beneficios actuales.

Una situación similar se presentó en el año 2002, cuando el Presidente, se negaba a discutir el Contrato Colectivo petrolero, vencido 2 años atrás, aduciendo que no iba a sentarse con ladrones y corruptos de la vieja PDVSA, a pesar de esa situación esa misma tarde fue firmado el nuevo contrato, sin que el Presidente pudiera hacer algo; pero, luego tomaría medidas muchos más drásticas: Botar a más de 20.000 trabajadores, opuestos al régimen, manifestados en una huelga por demás justificada, quienes fueron despedidos, sin pago de prestaciones sociales.

En este Contrato, el aumento logrado fue de 12.000 bolívares diarios, 1 millón para la tarjeta electrónica, la que sustituye al Comisariato, una de las cláusulas más emblemática de la vieja Convención. Aumento de la pensión de los jubilados, aumento por Nacimiento, Matrimonio y otras.

No crea que todos sean felices entre el personal laborante de la industria; sucede que un grupo importante de ellos, protesta por esta exigua mejora; no atendieron nuestras exigencias y, en menos de 5 días, firmaron 11 cláusulas económicas, por lo que sospechamos de la actuación de esa comisión negociadora, dijeron algunos.

Pese al costo superior de esta Convención Colectiva y al aumento de personal, la industria petrolera no está en su mejor capacidad productora.

Ayer la Industria trabajaba exitosamente con 41 mil trabajadores, con una producción de casi 5 MM de barriles; ahora, 71.000, hombres no llegan a poner en el mercado comprador, ni 3 millones de barriles de petróleo diarios.

Y estos mismos personajes, que ayer, supuestamente, defendieron con su “vida” a la nueva PDVSA de caer en ruina, están hoy defendiéndose del acoso del régimen bolivariano, haciendo esfuerzos por lograr mejores reivindicaciones para tratar de vivir mejor y de tener mejores condiciones de trabajo.

Ahora el Régimen los acusa de ser los autores de la violencia y de las protestas injustificadas, eran ellos los trabajadores los culpables, de no llegar a un pronto arreglo en las negociaciones, manipulados por los viejos estratos sociales, enquistados de manera subrepticia en la Industria, para desprestigiar a la revolución.

En definitiva, la Contratación Colectiva, herramienta imprescindible para el asalariado, en su lucha por sus reivindicaciones, y una vida con decoro, es considerada por el Gobierno, como un obstáculo para lograr implantar un régimen comunista y fascista. Y se refleja en la negativa de sentarse a negociar los CCs de los médicos, enfermeras, educadores y demás empleados públicos.

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