Organizaciones sin Fines de Lucro. Rompiendo los mitos.

En una conversación reciente con amigos de muchos años, entramos en el tema de las organizaciones sin fines de lucro. Mi primera afirmación fue que éstas deben dar ganancias, dejando a todos con las bocas abiertas. ¿Cómo es posible que una organización sin fines de lucro deba dar ganancias, si legalmente su constitución dice que es sin fines de lucro? En ese momento caí en cuenta que existen mitos alrededor de las organizaciones sin fines de lucro que necesitan ser aclarados, y espero que les sirva de guía para aquéllos que de verdad deseen hacer un aporte a una labor social, ya sea creando y tomando las riendas de un esfuerzo digno de un empresario de alto nivel, como también colaborando con una organización existente, o inclusive, como empleado de una de estas organizaciones.

¿Que significa sin fines de lucro?
Las organizaciones sin fines de lucro no tienen propietarios ni accionistas, por lo tanto ¡no hay a quien repartirle dividendos! Esta es la condición principal de una organización sin fines de lucro, quizás la única que en realidad identifica quiénes son. Todo lo demás es secundario, en cuanto a la denominación sin fines de lucro.

Referente a las finanzas de las organizaciones sin fines de lucro, estas deben ser administradas o gerenciadas como si fueran una empresa moderna. Sin importar el tamaño, deben hacer una planificación estratégica para lograr darle identidad a la institución al determinar su misión, visión, valores y objetivos. Esto se logra analizando su entorno e identificando sus fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas. En pocas palabras, se debe comprender para qué y por qué se está creando la institución, cuáles son los recursos necesarios y con cuáles se cuenta, cómo va a hacer lo que se quiere hacer y en qué margen de tiempo, y lo más importante, cómo es el ambiente en el cual se está incursionando. Este ejercicio lo realiza toda empresa u organización para poder crear su plan a largo plazo.

¿Necesitamos fondos? ¡Hagamos un bazar!
Toda organización necesita fondos para operar, y las organizaciones sin fines de lucro no están exentas a este hecho. La mayor preocupación de las OSFL, es cómo se consiguen los fondos. Muchas organizaciones gastan grandes esfuerzos y recursos en actividades con resultados que no valen la pena la inversión. Hacen un bazar que costó tres millones de bolívares entre mercancía y alquileres; después de dos meses de preparación, con grupos de voluntarios dedicados a ayudar todos los fines de semana, para lograr al final una venta total de Bs. 4 millones, con el resultado final de una utilidad de sólo Bs. 1 millón. Existen formas mas efectivas de conseguir fondos.

Un primer paso para solicitar fondos es determinar para qué se necesitan y en qué cantidad. Un ejemplo es cualquier organización de salud, que tiene por misión ayudar a la comunidad. Si entendieron la necesidad de hacer una planificación estratégica, entonces es muy probable que hayan identificado su mercado de ayuda social. Si el objetivo es lograr operar a 50 niños con problemas de adenoides, ¿Cuánto cuesta hacer cada operación? ¿Cuánto cuesta hacer todas las operaciones? Si determinamos que cada operación de un niño cuesta Bs. 2 millones de forma ambulatoria, entonces se necesitan Bs. 100 millones para lograr la meta de este año. Pero eso no es todo. Hay que considerar mantener la organización en operación. Se requiere de servicio de teléfono, internet, electricidad, agua, un local, servicio de contabilidad, un administrador, etc. Cuando se termina de sacar la cuenta, en realidad los fondos requeridos para operar la institución y hacer la labor social es de Bs. 160 millones. Eso es lo que se tiene que conseguir. Aquí entra el mercadeo estratégico, porque se tiene un producto que vender, ayudar a 50 niños este año. Como se enfoque la venta del producto depende de cada organización.

El mercadeo estratégico ayuda a identificar nuestro mercado, determinar cómo vamos a colocar nuestro producto y cómo vamos a competir. La importancia de identificar el mercado es, que éstos son los proveedores de fondos y en este momento podemos determinar las diferentes maneras de obtener esos fondos. Si tenemos suficiente información sobre nuestro programa, es imperativo desarrollar un proyecto donde se le demuestre a los potenciales proveedores de fondos, para qué es el dinero, cómo se va a utilizar y cuáles son los resultados esperados. Si los fondos provienen de una combinación de actividades, ésto debe ser reflejado en este proyecto. Puede ser que la institución haya planificado hacer un concierto con fines benéficos, de donde se obtendrán el 15% de los fondos, como también se pueda haber llegado un acuerdo con los médicos cirujanos, que estarán donando su tiempo y experiencia, para reducir el costo en otro 15%. Inclusive, se quiere seguir con la idea del bazar, que aunque no aporta mayor beneficio económico, permite darle publicidad a la labor social que lleva a cabo la organización.

Por último consideren esto: Existe un mercado a nivel mundial relacionado al tercer sector que mueve billones de dólares anuales. Valdría la pena conseguir un pedacito de esa torta.

Las organizaciones sin fines de lucro no necesitan empleados; con voluntarios es suficiente.
El tercer sector, como se le denomina a las organizaciones sin fines de lucro, emplea decenas de millones de personas a nivel mundial. Todas las grandes fundaciones nacionales, como la Fundación Polar, la Fundación Pampero, el Proyecto Alcatraz de Hacienda Santa Teresa, por nombrar algunas, contratan personal para manejar las operaciones de su labor social. Hoy en día se considera que el aporte que hace este sector es importante, justamente porque emplea a tantas personas. En Venezuela no debe ser diferente. La ventaja de tener personal empleado en una organización sin fines de lucro parte, justamente del compromiso que tiene la persona hacia la organización, al tener una responsabilidad afianzada por una relación laboral. Por lo general, las personas que aceptan empleos en organizaciones sin fines de lucro, lo hacen porque se sienten identificadas con la labor social de la institución. El voluntariado, como su nombre indica, es sólo eso, aportes voluntarios que no tienen un lazo fuerte que los ate a la institución y por lo tanto su participación es temporal.

La institución tuvo ganancias, por lo tanto hay que donar ese dinero
Este es otro concepto difícil de hacer entender. Si la organización tuvo un buen año y logró captar más fondos de los que necesitaban, lo mejor es reinvertir en la institución. Esta inversión puede ser en la forma de compra de equipos de oficina, hacer mayor publicidad de la institución, invertir en el programa del año entrante aumentando la inversión social, inclusive y no es descabellado, dar un bono al personal empleado por su excelente labor. Lo importante es que no hay que tener miedo por haber realizado una excelente labor de gestión de fondos.

No hay nada social que me interese como para ayudar a la comunidad
El tercer sector abarca una gran cantidad de áreas que tienen que ver con la comunidad, y a casi todo se le puede dar un enfoque de aporte comunitario. Por ejemplo, a una persona que le gusta la música, puede hacer una organización para la promoción de la música dentro de la comunidad. Increíble, pero cierto, esa es una actividad social que involucra la divulgación cultural. También, puede ser que le guste el deporte y decida crear un equipo de béisbol infantil. O en un colegio público local decida colaborar con enseñar a apreciar poesía. Las oportunidades son muchas, sólo hay que saber darle el giro necesario para convertirlas en acciones sociales de beneficio para la comunidad.

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