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“La nueva clasificación del exceso de trabajo la describe como un agotamiento físico y mental debido al estrés crónico asociado con el trabajo y el desempeño”. Organización Mundial de Salud (OMS)

El síndrome del desgaste profesional (en inglés “occupational burnout), es un padecimiento que a grandes rasgos consistiría en la presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido.



Este síndrome no se encuentra reconocido en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) aunque si es mencionado brevemente en la “Clasificación Internacional de Enfermedades” bajo el código Z730, pero dentro del apartado asociado a “problemas relacionados con el manejo de las dificultades de la vida”.

Cabe indicar eso sí, que en algunos países europeos a los pacientes con desgaste profesional se le diagnostica con el síndrome de neurastenia (ICD-10, código F 48.0) siempre que sus síntomas estén asociados al trabajo, en concordancia con la lógica de planteamientos presentes en algunas investigaciones, quienes la vinculan con el síndrome de burnout, considerándolo, por lo tanto, como una forma de enfermedad mental.



Para algunos investigadores, el burnout también es estrés laboral.

Desde la aparición del primer concepto de síndrome de desgaste profesional en 1974 dado por Freudenberger. A través de la historia muchos investigadores han aportado innumerables conceptos entre los que vale la pena nombrar a Pines y Katry (1978); Dale (1979) y más recientemente Raedeke y Smith (2001) entre otros.

Este síndrome fue descrito por primera vez en 1969 por H. B. Bradley como metáfora de un fenómeno psicosocial presente en oficiales de policía de libertad condicional, utilizando el término “staff burnout”. Posteriormente en el año 1974 Freudenberger propone un concepto centrado en el estudio netamente organizacional. Él propone que son sentimientos de agotamiento y frustración además de cansancio que se generan por una sobre carga de trabajo es su explicación en términos de adición al trabajo, siendo también el primero en proponer este tipo de relación asociada a un desequilibrio productivo.

Posteriormente en el año 1980, Freudenberger amplía su teoría y conceptualización agregando que estos sentimientos se deben a cargas irracionales de trabajo que ellos mismos o quienes los rodean les imponen.

Para ese mismo año aparece Cherniss quien lo conceptualiza como un proceso y propone tres momentos, uno asociado a un desequilibrio entre la carga laboral y las posibilidades del sujeto de responder de forma óptima a esta, un segundo momento que habla de la presencia de una respuesta emocional negativa fuerte y un último momento que propone un cambio conductual y actitudinal en el que se sumerge el sujeto.

Posterior a muchos investigadores en el año 1981 las autoras Masiasch y Jackson aportan el hasta ahora más aceptado concepto del síndrome, en el que proponen que este es tridimensional y que dentro de estas dimensiones se encuentran el agotamiento emocional, la despersonalización (en el que se generan actitudes de sarcasmo ante sus compañeros de trabajo) y la reducida realización personal.

Para Singh, Goolsby y Rohoads desgaste profesional y estrés laboral son conceptos claramente diferentes. El desgaste profesional implica, entre otros los siguientes síntomas: falta de implicación; embotamiento emocional; el daño emocional en el sustrato primario; agotamiento afecta a la motivación y a la energía psíquica; la depresión en el desgaste profesional es como una pérdida de ideales de referencia-tristeza y sólo tiene efectos negativos. Mientras que los síntomas del estrés laboral son entre otros los siguientes: sobreimplicación en los problemas; hiperactividad emocional; el daño psicológico en el sustrato primario; agotamiento o falta de energía física; la depresión puede entenderse como reacción a preservar las energías físicas y puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas (eustrés).

A través de la historia han aparecido varios instrumentos para la valoración del síndrome, pero debido a su falta de validez en sus propiedades psicométricas no han sido aceptado dentro del campo de la investigación.

En el grupo de instrumentos válidos se mencionan: MBI (“Marslach Burnout Inventory”) desarrollado por Marslach y Jackson en 1981; ABQ (“Athlete Burnout Questionaire”) desarrollado por Raedeke y Smith 2001 únicamente para el contexto deportivo y CESQT (“Cuestionario para la Evaluación del Sindrome de Quemarse por Trabajo) o SBI (“Spanish Burnout Inventory”) desarrollado por Gil Monte en 2005.

Para la Organización Mundial de Salud (OMS) el Síndrome de Burnout es un trastorno mental. El organismo dio a conocer la última versión de la Clasificación Internacional de Enfermedades, en la que también figura la adición a los videosjuegos. Que otras novedades incluye el nuevo listado que entrará en vigencia el 1 de enero de 2022

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