¿Quién es el líder?

“Lo que también hace un gran líder

es lograr que la organización tenga

éxito como entidad social”

C. Levicki

El líder definitivo es la persona que recibe una significativa remuneración para concebir y adoptar las decisiones mayores y más importantes de la organización. Es decir, una persona altamente asertiva. Naturalmente, también en estos escenarios hay que considerar a los individuos que -por medio de un proceso de desarrollo y capacitación- aspiran a convertirse en ese tipo de líder.

Nótese que no se expresó: “El líder definitivo es la persona que recibe una significativa remuneración por concebir y adoptar las decisiones mayores y más importantes de la organización”, sino “… para concebir y adoptar las decisiones…”, pues su labor debe estar conectada -absolutamente- con el futuro (un inexistente, un irreal); entonces, admitiendo esto se comprende, la razón por la cual no se le retribuye por concebir y adoptar decisiones, luego de estructuradas, sino… para que las forje en su mente y las implemente; es decir: que se ubique en el futuro, detecte la “realidad ficticia” .

Los grandes líderes -cuando por fin llegan a los altos niveles estratégicos de las empresas- sostienen gran parte de su carrera como tales, aprendiendo cada cual a ser el mejor líder posible y lo hacen intentando ser los mejores pronosticadores. Los estudios sobre el desarrollo de liderazgo han demostrado, que no es posible llegar al puesto más alto organizacional y sentir que no hay más por aprender. Un líder verdadero y exitoso está siempre en desarrollo y evolución, adquiriendo conocimiento nuevo, reafirmando las competencias más sobresalientes, minimizando las débiles y -por supuesto- desarrollando y madurando las habilidades y destrezas requeridas para ejercer un liderazgo triunfante. Ésta es una de las características más importantes de este tipo de paladín, por cuanto siempre están aprendiendo y preparados para tomar nuevas lecciones, independientemente de sus pasos iniciales de su formación: ¡el camino hacia el éxito está en construcción… siempre!

A través de la experiencia acumulada del autor de este espacio, bien sea como facilitador en las áreas de pre y postgrado de las universidades más importantes de Venezuela y del rol como consultor empresarial, las referencias mencionadas en estos espacios son de los líderes que se han conocido en las aulas universitarias, así como en los escenarios empleadores, tanto públicos y privados (Directores Generales o Presidentes del Consejo Directivo y semejantes), de organizaciones de diferentes tamaños (grandes, medianas y pequeñas), siendo las personas mejor reconocidas y son sus carreras las que se pueden describir; entonces, se conocen los escenarios organizacionales y se ha trabajado con líderes de diferentes niveles jerárquicos, de aquí que se pueda descubrir que parte o todo lo escrito acá es relevante para quienes leen semanalmente y utilizan el contenido para su desarrollo personal y profesional, pudiéndose afirmar que estos conceptos de desarrollo del liderazgo tienen suma validez.

Muchas personas interesadas en esta área del conocimiento, siempre han tenido la siguiente inquietud: el líder, ¿nace o se hace? A esta interrogante se ha respondido de esta manera: “Muchas grades carreras de liderazgo comienzan de manera inadvertidas durante la infancia”. Las investigaciones psicométricas han demostrado que -muchas veces- el impulso de probarse a sí mismo, de ascender hasta la cima de una organización, puede deberse a una madre altamente ambiciosa que desarrolló cualidades de líder en su “hijo favorito”, por lo general único, que desea agradarla tanto que no puede dejar de intentarlo, ni siquiera cuando llega a la edad adulta. A veces, el solo hecho de ser hijo único es suficiente para establecer y desarrollar el sentido de autosuficiencia y la necesidad de logro, que son las competencias fundamentales del líder exitoso.

Tal condición también puede surgir de un accidente de la herencia genética, como una capacidad intelectual natural de alta calidad, carácter, carisma y (en ocasiones) la mera estatura física: existen pruebas de que un número estadísticamente importante de líderes son más altos que el promedio de su generación; sin una correlación comprobada entre la estatura y la inteligencia.

En la mayoría de los casos, el potencial del liderazgo y el estilo de conducta comienzan a una edad muy joven, aunque no siempre son reconocidos como precursores o mecanismos de vaticinio de liderazgo. Algunos líderes han demostrado rebeldía en su infancia. Algunas veces, carecen de concentración en el aula (como ocurrió con Alberto Einstein: cuya mente estaba en otra dimensión y no en la simpleza de lo que se le impartía). Algunos demuestran renuencia de ingresar a la universidad, por cuanto están demasiado ávidos de comenzar la carrera de liderazgo. Ocasionalmente, los líderes emprendedores son tan distintos de los mortales ordinarios que se les consideran niños “difíciles de manejar”, por aquellos cuyas opiniones cuentan en esta etapa, como maestros de escuela y líderes de exploradores. Por lo general, los padres que los aman, aceptan y comprenden que están destinados a cosas más grandes.

Los líderes en desarrollo deben tener mucha paciencia para desarrollar las competencias necesarias, para lograr el éxito en tan difícil arte del liderazgo y han de ser muy comprensivos con los demás y saber perdonar como Jesucristo: porque viven en una realidad inexistente y porque los demás… ¡no saben lo que hacen!

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